Facebook y yo

Este post iba a ser el primero que publicara en el blog. Pensé que se iba a escribir sólo, y que sería el primero de una certeza racha de certeros post que culminarían en un blog lúcido y brillante que sería la referencia y el solaz del internet todo1. Esto me une, en lo que a planificar se refiere, a la ilustre compañía de Don Quijote o la de la lechera del cuento, con la salvedad y la excusa de que yo no soy un personaje de ficción, al menos que me conste.

Lo de escribir es engañoso. Algunos temas complejos se desenvuelven con facilidad y otros más sencillos se lían hasta extremos insospechados. En realidad, mi idea de por qué casi no escribo en facebook (tras una época en la que era habitual un mínimo de un post diario) estaba clara en mi cabeza. Tenía hasta un esquema de los motivos:

Por qué Jesús ya casi no escribe en facebook (esquema inicial)

  1. Porque ha perdido confianza en la plataforma.
  2. Porque facebook ha sufrido un cambio de paradigma de red social a plataforma de contenidos.
  3. Porque la audiencia ha pasado a estar compuesta en gran medida por una mayoría silenciosa que apenas interacciona.
  4. Porque utiliza twitter y whatsapp como alternativa.

Es decir, como podría confirmar la lectora casual que leyese mis motivos, en realidad mi ruptura con facebook se podría resumir en el adagio en versión sincera de cualquier ruptura: No soy yo, sos vos. Una vez hecha esta afirmación, me entró la misma duda que entra al romper cualquier relación con esa cantinela: ¿y si no era verdad? Es decir, es evidente que facebook ha cambiado en los últimos años pero, a medida que iba escribiendo, reescribiendo, reformulando, borrando y empezando de nuevo este maldito post que no consigo acabar de parir2, cada vez crecía más la duda de que, en realidad, el fin de mi idilio con facebook se debía menos a cambios de la plataforma y más a cambios en mi persona. El argumento que acabó de convencerme de esta posibilidad fue que el hecho de no descartar volver al redil de forma más o menos asidua en un futuro indeterminado.

Así es como acabé con la…

Superlista supersincera de por qué (casi) no utilizo facebook

  1. A veces me sentía como si estuviese trabajando para facebook, pero sin la parte de cobrar: Ya es lugar común lo de que “si no pagas no eres cliente, eres producto”. Vale, facebook da unos servicios “gratuitos” muy interesantes, pero da los mismos servicios con independencia de tu aportación a la red. Creo que siempre fui consciente de la (dudosa) política de privacidad de facebook, y mis aportaciones eran más de tipo creativo-humorístico que auténticas aportaciones de mi vida privada (aunque esas aportaciones también fueron considerables). Es normal. En general en persona me comporto de esa misma manera. No obstante, llegó un momento en el que sentía que mi relación con la mayoría de los contactos de facebook no era de tipo amistoso, sino una relación “proveedor de servicios-cliente”. Me sentía obligado a escribir cosas graciosas en facebook. Acabé preguntándome qué pasaría si dejara de escribir. Por supuesto, la respuesta fue… nada.3
  2. Me siento demasiado expuesto en facebook. Ahora mismo escribir en facebook no es una comunicación normal, sino una toma de postura. El éxito de esta red social la ha convertido en una caja de resonancia demasiado grande para mí. Este es un motivo personal, no de facebook: en el momento en el que empecé a utilizarlo su potencial de comunicación ya era enorme, pero yo estaba dispuesto a aceptar un nivel de exposición mayor del que estoy ahora en esa red social en concreto. Facebook ha cambiado; lo que es no tiene nada que ver con lo que era en los últimos años. Como comentaba antes ha pasado de ser una red social a ser un portal de internet, o una plataforma global de contenidos. Pero eso no es lo determinante: cuando esa transición ya estaba completa yo seguía contando mis milongas y ahora no. El cambio sustancial es mío, no de Facebook. En este momento de mi vida no estoy dispuesto al nivel de exposición que tengo en Facebook.
  3. Estoy sujeto a demasiada comunicación. Entre whatsapp, telegram, twitter, facebook, email, teléfono y contacto social cara a cara mis capacidades comunicativas están sobrepasadas. Para un introvertido puede resultar demasiado, especialmente porque facebook prima la comunicación superficial. No me malinterpreten, me encanta la comunicación superficial online. Es mucho mejor que la comunicación superficial presencial, sobre todo porque si te aburres puedes abrir otra ventana. Pero tener abiertos 23 canales de comunicación simultáneos, cada uno con su código social y sensibilidades distintas puede ser agotador para mí.
  4. Echo de menos la onda “bar de la esquina” que antes tenía en facebook. Antes decía una tontería y me respondían tonterías. Mientras tanto comentaba las tonterías de los muros de los demás, y luego volvía a responder las tonterías que me habían escrito en su muro. Era muy parecido a estar en un corrillo con amiguetes y poder, de forma espontánea y con bajo coste energético, crear conversaciones y subconversaciones de las que podías huir sin compromiso en el momento en el que te aburrieran. Nada impide hacer eso a día de hoy en facebook, pero todo es mucho más serio. No sé si es culpa de la herramienta, sospecho que es más bien algo asociado a la edad. Creo –me temo– que mi entorno social se está volviendo más serio, maduro y responsable. O cuando no lo eres ya no te sientes cómodo en facebook. Quién sabe.
Así me siento yo muchos días…
Así me siento yo muchos días…

Ya. Esto… ¿Podrías resumir un poco? Es que he quedado…

Miren, si quiero sintetizar las que creo que son mis motivaciones, en pleno ejercicio de laconismo estilo “estos diez mandamientos se resumen en dos” yo diría que antes estaba mucho en facebook porque me lo pasaba bien y ahora estoy poco porque me aburro. Lo cierto es que sigo abriéndolo a menudo y miro las cosas que pasan, pero como el que lee distraidamente el periódico por si hay alguna noticia que le interese 4. Quizás esa es la paradoja de facebook: se usa (lo uso) lo mismo que antes –o más– pero te (me) gusta menos. En realidad, la importancia que ha adquirido facebook como medio de comunicación y difusión es incontestable. No creo que nadie se plantee iniciar un negocio en serio sin tener en cuenta esta red social, por ejemplo. Pero en algún punto entre medias, ya sea por los cambios de la plataforma, por los cambios en mi entorno o por mis propios cambios la cosa ha dejado de entretenerme tanto. Mi relación amor-odio con facebook anda un poco más decantada al lado oscuro, últimamente.

Yo, de momento, he intentado recanalizar esas energías en la escritura de un blog, lo cual me está trayendo un universo nuevo de complicaciones innecesarias, y me está enseñando mucho sobre el bello arte de la procrastinación y la búsqueda de significado. Es increible la de cosas que puedes llegar a aprender para no ponerte a hacer lo que crees que tendrías que estar haciendo. Y hablar para una audiencia potencial infinita que se traduce en una audiencia real ínfima es liberador. Y divertido. Y algo que tengo más ganas de hacer.

  1. En lo que sobrara de tarde pensaba acabar con el machismo y con el hambre en el mundo. Y, si me quedaba tiempo antes de ponerme con la cena, esbozar los planos de una estación espacial para Marte.
  2. ¡Hasta ahora!¡Pardiez!
  3. Esto no es exactamente cierto. Sí que hubo efectos pero, para no irme por las ramas, lo dejo como tema para otro post.
  4. No en vano Facebook funciona como un programa de refuerzo variable

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