Hogwarts y la lucha de clases

(SPOILER ALERT: Toda esta entrada asume una cierta familiaridad con el universo de Harry Potter y está llena de numerosísimos spoilers sobre el mismo. Que ya tiene unos años, y sacaron películas y tal, así que ya no sé ni por qué aviso. Por evitar amenazas de muerte, supongo, o por la bondad de mi corazón)

1. Introducción

Tras la reciente victoria de Voldemort en las elecciones brasileñas, Harry Potter se ha vuelto a poner de actualidad. Y no es para menos, dado que la obra de JK Rowling anticipó algunos de los temas de moda del siglo XXI.

Yo tengo claro que, de haber ido a Hogwarts, no me hubiese tocado Gryffyndor. Clarísimo, vaya. Normalmente, si sale el tema (vivimos tiempos extraños) digo, para putear al contertulio de turno, que mi ubicación natural hubiese sido Slytherin porque la gente se escandaliza y te ríes, y todo eso, pero la verdad es que tampoco me veo. Creo que hubiese acabado en alguna de las anodinas, de esas que tienes hasta que mirar en internet cómo se llaman si no estás muy puesto en el tema1.

Porque no sé si se han fijado, pero en “Harry Potter” Gryffindor y Slytherin son las escuelas que cortan el bacalao y de las que se habla todo el tiempo, y Ravenclaw y Hufflepuff son las ilustres secundarias, a las que nadie hace caso. En una lectura casual es fácil recordar que a Gryffyndor la define el valor (¡ooooh!) y a Slytherin la ambición (¡aaaaah!), pero ya es más raro recordar cuál es el atributo definitorio de las otras dos casas. A mí todavía a veces se me olvida, y miren que habré hablado de este tema veces (lo que les decía, tiempos extraños). Pero, bueno, que Ravenclaw representa la sabiduría y Hufflepuff la lealtad, dedicación y trabajo duro. Ya les vale, a Hufflepuff. Escogen tres cosas, y ni una que ayude a llegar a fin de mes.


-La mayor está en Slytherin.
-Qué bien.
–El pequeño es Hufflepuff, pero le queremos lo mismo.

Si se para uno a mirarlo, la estructura social del mundo mágico de Harry Potter es un reflejo de su sistema educativo, de manera muy similar a como ocurre en nuestro propio mundo: Las estructuras de poder están infestadas de Slytherin y Gryffindor. Estas dos casas son como las juventudes del PP-PSOE del mundo mágico. Son las casas que van a copar el poder porque tienen ambición de hacerlo, no porque sean las más indicadas para ocuparlo. Mucho criticar a Voldemort porque quiere mandar, pero lo que realmente le molesta a la gente de Gryff-therin es que se lo habían pedido antes.

Si eres de Ravenclaw tu tope salarial será medianero, y quizás puedas optar a algún puesto de prestigio, moderada influencia y escasa capacidad efectiva de cambiar nada (sobre todo si frecuentaste a algún Gryffindor en el cole), como trabajar en una universidad o presidir una fundación de rescatar unicornios. Seguramente no te importe demasiado si te dejan unos Lego, una montaña de libros y una suscripción a Netflix.

Y, por supuesto, Hufflepuff es el nicho natural para encontrar a quién encargar los trabajos precarios y en condiciones de explotación ¿Por qué? Miren su lema, por favor: “lealtad, dedicación y trabajo duro.” ¿Se imaginan ustedes a un Hufflepuff apoyando una huelga, reclamando el pago de las horas extras o pidiendo una inspección de trabajo? ¡Noooooo! Los Hufflepuff tomarán antidepresivos y creerán en la cultura del esfuerzo. La casa Hufflepuff es la descripción idílica del “buen obrero”. “Bueno” según la perspectiva de la patronal, claro. Es difícil distinguir a un Hufflepuff de un elfo doméstico salvo si miras de cerca. Por favor, su mascota es un tejón2.

La principal aportación de los Hufflepuff en la historia es la de morir con gracia para justificar los cabreos de los personajes importantes.


–Creo que esto no es justo. Los Hufflepuff también hacemos aportaciones valiosas.
–Cedric, no molestes. Vete a investigar aquel ruido sospechoso. Llévate a Nimphadora.
–Vale. Perdón por molestar.

2. Cómo ser un gran mago y destacar en los negocios

¿Cómo se llega a la excelencia mágica y al triunfo profesional? ¿Ahorrando, trabajando largas horas, con una esmerada selección de tus créditos universitarios? Veámoslo:

En el mundo Potter tu iniciación a la sociedad mágica se realiza de la siguiente manera: Si tienes “capacidades mágicas” una pluma mágica escribe tu nombre en un libro mágico, a través de hechizos mágicos que operan por mecanismos mágicos. La palabra clave aquí es “magia”, por si no se han percatado. Este mágico mecanismo está en el colegio de Hogwarts, lo cual implica que depende del colegio, y sólo del colegio, la decisión de qué criterios se deben cumplir para ser admitidos. Les sorprenderá saber que si provienes de una familia rica el listón de lo que es “mágico” se baja un poco: si tienes suficiente dinero se considera prácticamente “magia” la habilidad de levantar una ceja. Más adelante hablaremos del cruel destino reservado a quienes no los cumplan.

Si superas la primera criba, al cumplir 11 años se te invita a recibir una educación mágica en Hogwarts, que un colegio en régimen de internado, en plan Los Robles, pero dando un poco menos de grima. Hogwarts es un colegio exclusivo en el que se mezcla lo que entenderíamos por educación primaria, superior y formación profesional y está basado, en teoría, en los valores de la igualdad de oportunidades y el principio del mérito. No obstante, esta igualdad teórica dura poco. Concretamente, hasta la primera noche.


Se llaman “Ravenclaw” (garra de cuervo) y su animal es un águila. Hay que querelos.

En tu primera cena en la escuela se activa un mecanismo (“mágico”, por supuesto) que te asigna a una de las cuatro casas existentes. Este mecanismo es un “sombrero seleccionador” que escoge tu casa “usando magia”. ¡Otra vez las decisiones importantes son “magia”! Como veremos, en el mundo de Harry Potter se justifican todas las injusticias porque ¡magia! Es como la mano invisible de un Adam Smith con chistera.

En la práctica, el sombrero seleccionador funciona como el comité de admisiones de una universidad privada aunque se nos diga que envía a los alumnos a una casa u otra según sus disposiciones naturales y sus capacidades. De esta manera, enviará al alumnado de las familias poderosas y ambiciosas a Gryffindor o a Slytherin pero, y esto es importante, también enviará a estas dos casas a alumnos y alumnas con menos “curriculum familiar” pero que hayan mostrado unas cuotas adicionales de excelencia. ¿Les suena? Se parece mucho a la forma de entrar en cualquier universidad de élite.

En realidad, el mejor indicador para saber qué casa te corresponderá es la casa a la que pertenecen tus ancestros. Harry Potter y Ron Weasley son Gryffindor, al igual que sus progenitores y, en el caso de Ron, todos sus hermanos. Neville Longbottom es un Gryffindor a pesar de que en la fecha de su ingreso no muestra ninguna aptitud para la magia ni señal alguna de valor (la característica definitoria de Gryffindor).


–Que dice mi tía que si el ingreso en la sociedad off-shore de siempre…
–Y es… ¡¡GRRRRRRRRRRYFFINDOR!!

Neville debería ser Hufflepuff, que, textualmente, “enseña a los que nadie más quiere enseñar” pero ¿saben qué? Lo han adivinado: hijo de dos Gryffindor, y veteranos de guerra ambos, así que ¡Gryffindor!

Por su parte, Hermione es hija de muggles, de no-magos, y por sus características debería ser Ravenclaw3: es inteligente, estudiosa, erudita… pero, adivinen, Gryffindor necesita un poco de sangre fresca para no acabar como los Borbones.

En la casa de Slytherin la cosa es parecida: Draco Malfoy, sus acólitos Crabbe y Goyle… hijos de Slytherin. La mayor diferencia entre Slytherin y Gryffindor es que Slytherin dice de forma más directa que la sangre es importante, y Gryffindor lo disfraza de “logro”. Es la misma diferencia que entre ser conservador o neoliberal.

En definitiva, se nos dice que el sombrero seleccionador escoge tu casa según tus aptitudes porque… bueno, porque es mágico. Pero en realidad es un sistema de estratificación social cerrado (no puedes cambiar de casa), creando dos casas privilegiadas y dos subordinadas. Tanta magia, tanta magia, para acabar con un sistema tan exclusivista como el muggle.


– ¡…Y 500 puntos para Gryffindor porque Harry tiene unos mofletes de lo más rollizo!
–Que alguien le quite el vino a Albus, por favor.

3. El caso Potter

Veamos este sistema en funcionamiento. El caso de Harry Potter es especialmente ilustrativo porque se nos insinúa que la suya es una historia de superación cuando, en realidad, es la historia de cómo el heredero de una rica familia vuelve al lugar que legítimamente le corresponde.

Al comienzo de la historia, se nos hace creer que Harry es un huérfano desarrapado sin un lugar donde caerse muerto y que vive de la caridad de unos tíos que le maltratan con tal entusiasmo que parece un homenaje a Dickens. Esto facilita que empaticemos con el personaje.

Pero a medida que la historia progresa descubrimos que no, que Harry pertenece a una estirpe de rancio abolengo y que, aunque sus padres murieron defendiéndole de un terrible enemigo, está muy bien conectado en el mundo mágico y, además, es el heredero de una gran fortuna. Todo esto nos pasará más desapercibido, porque para entonces ya nos hemos encariñado con ese huérfano granujilla, y no nos importa que mordisquee los muebles o que no le dé tiempo a salir a la calle para hacer pis.

Pero si lo miramos con objetividad, la historia de Harry Potter no es la de un chico audaz superando los obstáculos: es la de un privilegiado recuperando su lugar en el mundo tras una tragedia familiar. Esto queda cada vez más claro a medida que avanza la trama, cuando más y más aspectos de su herencia le son reconocidos: objetos mágicos legendarios, montañas de oro en herencia.


–Ar yu tokin tu mi? AR YU TOKIN TU MI???

Al final de la historia, Harry termina de mandamás de la oficina de Aurores lo cual, por si no lo saben, es un puestazo. Seguramente pensará que nadie le ha regalado nada y que ha tenido que sufrir y trabajar duro. Y, para ser sinceros, es verdad que ha tenido que trabajar duro pero ¿hubiera llegado tan lejos sin el apoyo de, pongamos, Dumbledore y sus siempre oportunos y arbitrarios “75 puntos para Gryffindor”?¿Sin sus contactos en el Ministerio de Magia?

Lo que JK Rowling hace con Harry Potter es un viejo truco de la narrativa: voy a hacer que el protagonista tenga una infancia -moderadamente- desdichada para que el pueblo le ame, y luego le reembolso sus millones. Ya se ha hecho unas cuantas veces antes. Piensen en Moises o en Anastasia4.

Lo peor de todo es que a Ravenclaw y a Hufflepuff no parece importarle. Ven normal que la escuela siempre sea dirigida por Slytherin o Gryffindor y que la Copa de las Casas siempre la ganen (sorpresa) Gryffindor o Slytherin. Ven normal que el Ministerio de Magia esté lleno de Gryffindors y Slytherin. Lo ven normal porque es lo que se les ha enseñado. La desigualdad en el universo Potter funciona tan bien porque, para cuando el sistema educativo ha terminado contigo, si eres pobre ya crees que te lo mereces. Una vez más, igual que el nuestro.

4. Magia y justicia

El sistema social de Harry Potter es, de forma intencionada o no, terriblemente clasista, y no ha necesitado ningún Voldemort para llegar a ello. Hasta podríamos plantearnos hasta que punto las injusticias del sistema facilitan que alguien como quien-tu-sabes haya estado tan cerca de alcanzar el poder. Hemos visto, recientemente, lo que la gente puede permitir que pase cuando tiene un cierto grado de desesperanza.

En nuestro mundo también nos dicen que si trabajamos mucho y nos esforzamos triunfaremos “mágicamente”. Pero ¿saben qué? Eso sólo es cierto en un contexto de justicia, y ni siquiera así está asegurado. Puedes tener mala suerte. Puedes tener pocas capacidades. Puedes partir de unas condiciones de inicio tan desventajosas que da igual el esfuerzo que le eches. Al igual que en el mundo mágico, venir de una familia acaudalada es mucho más efectivo y, al igual que en el mundo mágico, nos intentan hacer creer que esto no es así. Necesitamos menos magia y más justicia.

Pero eso no es todo: En el universo Potter hay realidades más sangrantes sin necesidad de que las perpetre Voldemort que pasan desapercibidas. Pero eso lo dejamos, si eso, para la próxima ocasion.


  1. He aprendido a escribir Hufflepuff gracias a esta entrada. Antes siempre los confundía con el Huffington Post. 
  2. A ver, que a mí me gustan los tejones. Algunos de mis mejores amigos son tejones. Pero, joder, un tejón. 
  3. El sombreso seleccionador estuvo tentado de asignar a Hermione a Ravenclaw pero… ¡Magia! 
  4. En realidad, la historia de Hermione representa mucho mejor el triunfo merced al esfuerzo desde orígenes humildes: Proviene de una familia sin antecedentes mágicos, lo cual representa un gran estigma en este universo y además es mujer, lo cual es un obstáculo para el éxito en todos los universos conocidos. 

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