Matrix: el viaje de la heroína

No sé si recuerdan Matrix. Según la edad que tengas Matrix es 1) una peli que renovó el cine de ciencia ficción y convirtió el bullet-time en algo asequible y habitual o 2) una peli viejuna de gente con gafas de espejo dando brincos imposibles por la city. 1

En cualquier caso, hay una escena unánimamente aclamada de Matrix en la que el protagonista se descarga conocimientos a su cerebro (¡quién no ha querido hacer eso!) y proclama, para regocijo del público estudiantil: “¡Ya sé kung-fu!”. No obstante, mi escena favorita es otra: El agente Smith, villano oficial de la película, se dispone a acabar con Neo, nuestro protagonista 2.0, tras un largo tiroteo. En ese momento Trinity, único personaje femenino de cierta relevancia, aparece de la nada, apunta su pistola a la cabeza del agente Smith y le dice “¡esquiva esto!” (“dodge this!”) mientras le dispara.

Si me hubieran preguntado hace una semana por qué es mi escena favorita, les habría dicho que porque es molona, porque me gustan las frases cortas plenas de significado, o alguna chorrada similar. Pero hoy, a modo de revelación, me he dado cuenta de lo que tiene de especial: Es una escena en la que, mientras dos machitos alfa se miden la longitud de sus penes (y toda la atención se centra en ellos) una mujer se encarga de hacer el trabajo sucio. A cambio, los focos la iluminan una fracción de segundo. Después, toda la atención vuelve a los machos alfa y ya nunca les abandona.

Al comienzo del metraje Trinity es una figura casi legendaria. Tras la aparición de Neo, “el deseado” “el elegido”, Trinity pasa a ser una comparsa, un little John. ¿Les suena el argumento? Seguro que sí: el periódico está lleno de historias parecidas. Y los hogares. Y los centros de trabajo, ni te cuento. Miren alrededor un poco.

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Esquiva esto, machirulo

Matrix tiene muchas virtudes cinematográficas, pero, a simple vista, su perspectiva de género no es una de ellas. Es el clásico viaje del héroe, una historia iniciática. No obstante, desde una perspectiva de género sólo es otra historia de cómo una mujer fuerte se convierte en el complemento de un varón que la sepa gobernar. De hecho, cuando Neo conoce a Trinity se asombra de que no sea un hombre2 ¿Se imaginan que Neo siguiese negando su condición de elegido y al final resultase que la elegida era ella? ¿Se imaginan que el interés amoroso de Neo hubiese sido Morfeo? Eso hubiera sido otra historia… ¿Y se imaginan que Neo, al salir de Matrix, hubiese descubierto que en realidad es una mujer? Si concebimos el sexo como biológico y el género como una construcción social…3 ¡qué idea tan potente que tu representación en Matrix fuese un hombre y tu cuerpo en el mundo real fuese el de una mujer!4

Esto es algo que no ocurrió, pero a veces pienso que no estuvo tan lejos de ocurrir.5 O quizás sí ocurrió. Matrix fue una trilogía. Las dos primeras películas de la saga fueron dirigidas por los hermanos Wachowski, pero la tercera ya fue dirigida por una Wachowski y un Wachowski. De haber habido una cuarta, probablemente ya la hubiesen dirigido las dos hermanas Wachowski. Esto se debe a que en algún momento entre la segunda y la tercera película Larry decidió que era Lana (mejor dicho, decidió hacerlo público), y un poco después fue Andy quien se reveló públicamente como Lilly. Es genial. En el proceso de contar la historia de un mundo que existe más allá de las apariencias las artífices de la misma acaban revelando su propia realidad más allá de la apariencia. En este sentido, toda la saga de Matrix se podría entender como una metáfora del descubrimiento y aceptación de tu condición de transgénero.

Piénsenlo en estos términos: Tenemos una persona que está razonablemente adaptada al mundo en que vive, pero “algo” no acaba de encajar y le hace ser diferente, así que lleva una doble vida, ocultando su otra personalidad bajo un seudónimo. Pero, de alguna manera, su “segunda” vida parece más real que la “primera”, que siente como una máscara. Llegados a un punto, las inconsistencias entre estos dos mundos hacen necesaria una elección: quedarse en el mundo de las apariencias o abrazar la realidad del mundo subyacente.

Tras elegir esta segunda opción –y esto es crucial– no todo es de color de rosa: se hace necesario un largo proceso de ajuste y adaptación a la nueva realidad, a la aceptación de las nuevas condiciones, a un nuevo nombre, a vestir de forma distinta, a un cuerpo cambiante. Al final, tras una catarsis que culmina con una muerte y renacer simbólicos, surge la identidad definitiva en lo que no es un fin, sino un nuevo comienzo.

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–No me llames Dolores, llámame Lola.

Los dos párrafos anteriores describen arquetípicamente el argumento de Matrix, pero también puede simbolizar el proceso de aceptación de la realidad transgénero de sus (ya) directoras y guionistas. ¿Se imaginan que el argumento hubiese incluído de forma directa esos conceptos?

¿Y todo esto qué tiene que ver con la calidad (o falta de calidad) de las secuelas de Matrix? Viajen conmigo un momento. Subamos un nivel en la torre de la metaficción e imagínemos juntos el argumento de una nueva película: Trata de dos hombres que se saben mujeres, pero no se atreven a ir más allá de sentir en secreto un doloroso conflicto interior, porque en su mundo se oprime y discrimina a las personas transgénero. Entonces, hacen una película de ciencia ficción y artes marciales donde, en realidad, están expresando de forma simbólica ese conflicto, disfrazándolo de una guerra entre máquinas y humanos. Lo que quieren contar es otra historia, su historia.

La película es un exitazo, así que sacan una secuela, que es vapuleada por público y crítica. Pero no sólo el éxito da fuerzas; el fracaso también. Así que, tras las lecciones aprendidas al narrar su historia, uno de ellos decide dar el paso y revelar que, en realidad, es una de ellas. Poco después, su hermano sigue el mismo camino, y se desvela como su hermana. El argumento de esta película hipotética, al contrario que Matrix, no narra el viaje del héroe. Es el viaje de la heroína.

Así que esta es mi conjetura: “Matrix reloaded” y “Matrix revolutions” son malas6 porque al final de “Matrix” las Wachoski ya habían contado la historia que necesitaban contar. Hay veces que si no necesitas contar una historia ya no la cuentas bien. En realidad, todo eso de la guerra de las máquinas y la humanidad les interesaba sólo tangencialmente, como trasfondo de la verdadera historia, y la verdadera historia continúa a un nivel superior, en eso que nos hemos dado en llamar realidad.7

Podríamos seguir apuntando indicios, como el aspecto andrógino de los personajes protagonistas, la fluidez de los roles y la estética de género mostrados en la película o incluso cómo el propio título hace referencia a la matriz, el útero, uno de los órganos que una mujer cis tiene y una trans no, pero creo que llegados a este punto ya se pueden formar una opinión de si esto que digo tiene sentido o es una sarta de insensateces.

Por supuesto, esto no es más que una elucubración, una historia. Pero las historias nos ayudan a entender la realidad, y también a cambiarla. Creo que eso es lo que tenían claro las Wachowski. Los cambios comienzan con los sueños, y los sueños son la materia prima de las historias.


  1.  Si te incomoda pensar que en los bares de marcha hay gente que no había nacido cuando Matrix se estrenó es que ya tienes una edad. Acéptalo. Por otra parte, si no has visto “Matrix” te recomiendo verla. Te puede ser útil en una entrevista de trabajo si te toca una de esas entrañables personas que ha cumplido años y no sabe aceptarlo. No le menciones “la nueva de Blade Runner” ni “la última de Indiana Jones, la de los extraterrestres”. 
  2. “Pensé que serías un tío”. “La mayoría de los tíos lo piensan”. 
  3. Esto es una simplificación, pero es útil a efectos analíticos. 
  4. Buscando información para hacer esta entrada encontré referencias de que en uno de los guiones originales de Matrix esto era exactamente lo que le pasaba a Switch, personaje secundario (y desaprovechado) de la película. Encontré este dato después de haber formulado tan interesante idea. 
  5. Ya saben que a mí me gusta buscar dobles sentidos más que a Neo una suscripción gratuita a Telecable. 
  6. Yo no creo que sean tan malas como se dice por ahí. Pero estoy de acuerdo en que son inferiores a la original en un par de órdenes de mágnitud. 
  7. La realidad como metaficción. No me miren así. No empecé yo. 

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